domingo, 23 de agosto de 2009

Reverdecer, por Carmen Amaralis Vega Olivencia


En el centro del valle del
desierto
no se reconoce.
Se ha podido morir de amor
y no hay huellas.
Las lágrimas secaron
la lava ardiente
cubriendo de sal los aleluyas.

Se sabe viva.
Desesperada arranca abrojos.
Seca y fría
lame la hiel de las grietas,
y trata de atar
los pedazos de
cordura
con el azul infinito de la espera.

En la faena
es raíz que se enreda en las aguas
y reverdece.

Oasis pleno.

Carmen Amaralis Vega Olivencia, desde Mayagüez, Puerto Rico

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