
En el centro del valle del
desierto
no se reconoce.
Se ha podido morir de amor
y no hay huellas.
Las lágrimas secaron
la lava ardiente
cubriendo de sal los aleluyas.
Se sabe viva.
Desesperada arranca abrojos.
Seca y fría
lame la hiel de las grietas,
y trata de atar
los pedazos de
cordura
con el azul infinito de la espera.
En la faena
es raíz que se enreda en las aguas
y reverdece.
Oasis pleno.
Carmen Amaralis Vega Olivencia, desde Mayagüez, Puerto Rico
desierto
no se reconoce.
Se ha podido morir de amor
y no hay huellas.
Las lágrimas secaron
la lava ardiente
cubriendo de sal los aleluyas.
Se sabe viva.
Desesperada arranca abrojos.
Seca y fría
lame la hiel de las grietas,
y trata de atar
los pedazos de
cordura
con el azul infinito de la espera.
En la faena
es raíz que se enreda en las aguas
y reverdece.
Oasis pleno.
Carmen Amaralis Vega Olivencia, desde Mayagüez, Puerto Rico
No hay comentarios:
Publicar un comentario